Llegó un momento en el que estábamos a punto de no tener a nadie ahí... ¿qué hacer ante tal situación? Pues fácil a la par que sencillo. Si no hay nadie ahí, tendrá que haberlo allí. Dicho y hecho, un servidor se dirigió a tierras checas en busca de su contrapartida radiofónica, el Sr. Tejo y, por fin, el círculo se cerró y ambos, pese a las inclemencias meteorológicas, fuimos uno con la radio.
Ahora, para todos ustedes, la edición número 75 de HAA desde Praga y con mucho amor... el programa más precario de la historia de la radiodifusión.
P.D: Gracias mil a Azu López y Elsa Moreda que hicieron, junto a mi querido anfitrión Luis, que los cuatro días que pasé en Praga fuesen absolutamente maravillosos.












